01 abril 2016

Dignidad

La locomotora pitó insistentemente al entrar en la estación. Apartaban la nieve caída en la madrugada. El maquinista conversó con un operario. Esperaban noticias. El puerto podría cerrarse. La mujer sentada al otro lado del pasillo, tembló, arropó con la toquilla la cabeza del niño que llevaba en brazos, y se santiguó. Tú no bajarás a la mina con tu padre; primero tendría que matarme; emigraremos. Del pañuelo atado a la nuca, le sangraba el oído. Permítame.

José Ignacio Martínez Gutiérrez, Valencia de Alcántara, Cáceres, Espanha

Desafio Escritiva nº 5 – cruzar comboios

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