03 janeiro 2017

Incorpóreos

Lámpara inagotable, lupa perpleja, escritura tachada, papeles que fueron insumisas provocaciones… Sombras de haber pensado mientras probablemente también el silencio aspira a ser el lápiz con la punta partida que un momento antes desenredó la idea persistente que no encontraba salida desde anoche. Pública o íntima una expresión acaso vague inconcusa aún. Mortal inadvertir el auge intemporal de entender que la escritura dialoga sólo con quien quiera no experimentar el desencanto primario de reducirse a la ausencia.

José Ignacio M.G., 57 años, Valencia de Alcántara, Cáceres, España

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