22/12/15

El lugar equivocado en el momento equivocado

El ataúd quemó lentamente. Salimos con la mente al revés y el estómago vacío. Entramos en el primer restaurante que vimos. Menú Beijing para todos. Después de una hora nos llegó el primer plato, veinte chinos empezaron a bailar. Otra hora, vino el arroz frito, un dragón y música tradicional. A la hora del postre, se volvieron locos, cohetes, tambores y mi pobre mamá en medio tan agobiada. Me sentaron mal los rollitos del año nuevo chino.

Lucas Krywicki, 20 años, Liège, Bélgica, prof Paula Pessanha Isidoro, USAL

Desafios nº 28 e 29 – Natal e Passagem de Ano

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